La habitación de Inés

En el post de hoy os voy a enseñar la habitación de mi princesa Inés (pues la de mi «princeso» como dice Adrián os la enseñaré otro día). Mi intención es juntarlos un poco más adelante, cuando Inés normalice un poquito más su sueño, para no molestar al mayor, ahora que él se ha centrado.
La habitación está pensada en la filosofía Montessori, aunque Inés no duerme todavía en ella, pues la tenemos aún en nuestra habitación. Si podéis observar tenemos el colchón preparado para cuando la cambiemos y aunque no queda muy estético, lo hemos puesto levantado para que moleste lo menos posible. Bien es cierto que hemos empleado algún elemento como la alfombra que no es para nada Montessori, pues desde mi punto de vista tiene demasiados colorines que descentran al bebé, pero ya que la teníamos la queríamos aprovechar. De todas maneras, cuando Inés está en la habitación la suelo cubrir con una sabana blanda y la verdad cambia bastante el aspecto.

Las habitaciones Montessori deben diferenciar 4 espacios bien definidos:
 Un espacio para dormir
Un espacio para dar el pecho o biberón.
Un espacio para la actividad
Un espacio para cambiar al bebé
Nuestro espacio para dormir, aun no está presente porque aún no duerme en la habitación, como ya he explicado.
Para comer, tenemos una simple mecedora, que es lo más cómodo para acunar al bebé.
Nuestro espacio para cambiar a Inés no está diferenciado, pues aunque tenemos un cambiador típico en el que apoyas al bebé sobre él, no la cambiamos ahí, pues Adrián no llegaría para ayudarme y se sentiría fustrado. Este cambiador no lo hemos quitado pues tiene unos cajones que nos vienen fenomenal para seguir guardando los pañales y otros, pero mi intención es eliminarlo en cuanto pueda. Por eso, y por esa falta de espacio la cambiamos en el suelo sobre la alfombra. Es bastante sacrificado para nuestras rodillas, sobre todo para papá que tiene agilidad cero, jajaja, pero a Adrián le encanta cambiar a Inés y ella va adquiriendo una perspectiva muy clarita de su habitación.
Lo que no he quitado ha sido esta cajonera blanca de Ikea. La hice cuando Adrián cumplió un año, para que empezara a guardarse sus bodys, pijamas y calcetines, y la he mantenido para cuando Inés sea un poquito más mayor y ya ande, y pueda desorganizar su ropa, uf!
Nuestro espacio de actividad es casi toda la habitación, me encanta! La alfombra ya la veis, aunque como comenté intento tapar tanto colorín. El espejo en la pared permite a Inés tener una visión total de su habitación y aunque no se pueda desplazar ella ya va conociendo cada rinconcito. Además, le permite observarse y adquirir poco a poco un mayor conocimiento de su cuerpo y sus movimientos.Posteriormente, tendremos que poner el espejo de manera vertical con una barra para que pueda agarrarse a ella y poder ponerse de pie gradualmente.
Por otro lado, tiene una manta de actividades, que también teníamos ya y que alguna vez la pongo sobre la alfombra para que juegue Inés. Como veréis también tapo tanto colorín con una sabanita blanca.
En una cestita rosa le he puesto unos cuentos para bebés. Son sobretodo táctiles con diferentes texturas y de formas geométricas con colores. Se los voy rotando cada cierto tiempo y se los contamos Adrián y yo siempre que surge. Es importante que desde bebés los cuentos o libros sean de imágenes lo más reales posibles, evitando cualquier fantasía lo máximo posible, pues hasta los 6 años los niños no son capaces de distinguir la realidad de la fantasía y les lleva a error. Es difícil no meter nada de fantasía a un niñó viviendo en la sociedad en la que vivimos, con la tele y los anuncios, pero si podemos intentar minorarla. Es un post aparte el de los libros, pero no es tan difícil conseguirlo.
En nuestra estantería ponemos la cesta de los juguetes, el Rodari para cuando tenga algún mes más, la bola pickler que también se la cuelgo algunas veces para que vaya trabajando con ella y una muñequita muy graciosa que se mueve hacia los lados y le encanta a Inés. De momento, no voy rotando estas cosas pues aún no lo necesito. Cuando Inés empiece a desplazarse y alcance la estantería le quitaré la cesta y cada juguete se lo pondré por separado para que tenga una visión más organizada de cada objeto.
Tenemos pendiente colgar dos cuadros con imágenes reales de la naturaleza o de objetos de su entorno (de la casa, de la ciudad…). De momento le pongo la imagen apoyada en la pared o en cualquier superficie. En este caso estaba la de la mariquita, pero también tenemos un caballo, una rosa, una rana, una mariposa…
En el techo están las estrellas que ya tenía Adrián y que a mí me encantan y la lámpara que hicimos Adrián y yo antes de que naciera Inés. La compramos del Ikea en blanco y pintamos los motivos que nos apetecía a nosotros.
Y por último, tenemos una cinta colgada del techo con una parte elástica, donde colgamos los juguetes para que Inés los agarre y trabaje con ellos. Como ya comenté los voy cambiando cada varios días y según sus intereses, pero sin saturarla. En la foto aun no agarraba, y aparece con el móvil de los octaedros, que le chiflaba.