Las cestas de tesoros

Algo muy conocido, son las cestas de tesoros. Nosotros ya hemos empezado a trabajar con ellas. Inés aún es muy chiquitita y no se mantiene sentada de manera continua, pues a veces pierde el equilibrio, por eso hay que estar con ella durante ese ratito. Pero aún así, tiene un gran interés en coger todo lo que le rodea y por eso, creo que es necesario aprovechar este periodo para iniciarle en el descubrimiento de lo que le rodea y que aún no tiene a su alcance.

Le encanta coger las cositas con una mano y pasársela a la otra. Ahora mantiene los objetos con los cuatro deditos y el pulgar ya empieza a usarlo más, lo que le permite examinarlo con la otra mano. Aún no hace el juego de la muñeca, lo que es normal a su edad.
Cuando tengo un minuto para poder observar con detenimiento estos movimientos y estos pequeños avances de Inés, aprovecho para que no se me pase por alto, pues me muestran en qué fase está la peque y me ayuda a descubrir qué puede ser mejor para ella, para seguir avanzando.
Cuando le hemos presentado alguna cesta de tesoro, casi que le llama más la atención la cesta en sí, que los tesoros de dentro, porque es lo más grande y lo que puede coger con más facilidad.
De momento le he preparado tres cestas, de lo más fácil que he encontrado por casa. Os las presento a continuación por si os ayuda con alguna idea.

 

 

Esta es de materiales de la naturaleza (tener hermanos mayores tiene sus ventajas). Es importante que sean objetos lo suficientemente grandes para que no se los pueda meter en la boca. Sólo le he puesto entre 3 y 5 objetos, no más. Es muy pequeña y creo que con estos ya tiene bastantes. Si le pusiera más, la podría saturar.

 

 

Esta cesta es mágica, pues tanto brillo le encanta. son cosas de metal. Siempre intento que sean materiales de texturas naturales.

 

Bueno y esta cesta es genial y divertida. A Adrián también le encanta!!! Además con la pelota roja, jugamos a disfrazarnos de payaso y nos reímos bastante.
De momento, estas son nuestras cestas de tesoros. Hay muchas más en mi mente pensadas: por colores, con telas de diferentes texturas, por materiales de distintas habitaciones de la casa….
En fin, las cestas te dan un gran abanico de posibilidades, todas las que te imagines. Todo es posible para ayudar al bebé a descubrir las cosas de la casa y del mundo, hasta que lo pueda realizar por sí  mismo, cuando ya empiece a moverse él solito.