Un juego para los dos

Es bastante complicado compaginar a los dos peques a la vez, aún llevándose poca edad como Adrán e Inés. Pero hay veces que ellos sólos te lo ponen más fácil de lo que tu te crees. Y toman su propia iniciativa, para que te descargues de tus agobios para su bienestar.

El otro día metí a Inés en una caja de cartón con mogollón de pelotas, para que estuviera un ratito entretenida. No soy partidaria para nada de meter a los peques en las cunas o en los parques, pues aunque bien es verdad que te permiten tenerlos controlados y dejarte hacer otras cosas, creo que no tienen la libertad necesaria para exprimir al máximo sus posibilidades de captar y asimilar lo que les rodea. Menos aún cuando ya son capaces de moverse por ellos mismos. En el ambiente preparado de la filosofía Montessori, se plantea que el niño pueda observar para conocer su habitación y su casa desde que nace, de ahí la cama baja, las estanterías a su altura, los cuadros también…
Por eso, quise que la caja quedara por debajo de su vista, como podéis ver en las fotos. En cuanto Adrián vio el juego, quiso meterse con ella en la caja, así que estuvieron muuuuy entretenidos largo rato. Llevamos con la caja en el comedor una semana, no se me ocurre tirarla aún pues Adrián me pide mínimo una vez al día, jugar con Inés dentro de la caja. A mí me encanta, porque no hay nada mejor que tengan juegos en común. Inés se rie un montón con su hermano, y el mayor no hace más que tonterías y caras feas para que la peque se ría. ¡Cómo voy a tirar esta caja tan maravillosa, que ocupa casi todo el comedor! jajaja.