Pelar una almendra… supone mucho

Este es un post muy cortito. Adrián disfruta pelando almendras. Desde que tenía unos 24 meses decidió intentarlo y como se le dio bien (a ver si encuentro el vídeo y os lo cuelgo) a veces pasa por el platito de almendras, coge una o dos, coge el martillo, las pela y se las come.

La primera vez me fijé mucho en que no se hiciera daño, aunque tampoco tenía mucha fuerza, pero le dejé hacer. Alguna vez se ha pillado el dedo con el martilo (uyyy!) y él mismo ha comprobado que eso hace daño, así que lo hace con mucho cuidado. Si la oportuna almendra se resiste, me pide ayuda. Pero muchas veces lo consigue solo, lo que supone un gran triunfo para él. Yo siempre miro de reojo, para evitar males mayores, pero esta es una de esas actividades de la vida práctica que mejor se le dan.
Con esto consigue trabajar la concentración, la autoestima y confianza en sí mismo y por supuesto, la psicomotricidad fina.
Ahhh! y al final, está tan rica!!
Dejad que vuestros peques hagan las cosas por sí mismos, no les interrumpáis, aunque sea tremendamente difícil. En cuestión de un año lo agradeceréis.