Mis reflexiones sobre el 2015

Anoche no pude empezar a cenar con la familia porque mis peques decidieron irse a dormir al mismo tiempo, así que allá que me fui con los dos y todo lo que ello conlleva… biberones, chupetes, mantitas y mucha paciencia.

Cuando estaba con ellos pensaba qué mejor manera de acabar el 2015, con mis peques y contando cuentos, al fin y al cabo, es como he acabado cada día de este año.
Este año, tan mágico pero de aprendizaje y esfuerzo. Justo hace 365 días fue la primera navidad de Ines. Con Adrián estaba feliz, pero no podía imaginar cómo me iba a poder sentir tan realizada al nacer Ines. No podía desear más, tenía todo lo que quería, mi familia al completo. Ines fue la pieza clave, tan chiquita y tan necesaria.
Comenzó nuestro momento de acoplamiento, de reinventarnos, de conocernos de nuevo, de adaptarnos y poco a poco lo estamos consiguiendo. Es tan difícil encontrar el equilibrio; peleando cada minuto; intentando ser una mamá a la altura; luchando contracorriente. Este año quizá haya llorado más que otros.. unas lágrimas, unas veces de impotencia, otras de añoranza, unas veces de miedo, otras de felicidad; las fuerzas flaquean más y los errores (con dos peques) son más asiduos; pero cada vez que te levantas lo haces con más experiencia y cuando consigues un éxito, sabe mejor y gratifica más.
 
¿Y la gente de alrededor? Mi familia política esta alejada, mis papas muy alejados, y mi hermano excesivamente alejado (te quiero tanto).
 
¿Y mis amigas de toda la vida? Cada una con su vida y su familia, como yo. Hablamos mucho y nos recordamos más. Las añoró pensando en nuestras andanzas juveniles y segura de que en cualquier momento, no muy lejano, viviremos alguna aventura similar.
 
Cada mañana procuro reflexionar e intentar auto controlarme, conocer más mi yo, ser más crítica conmigo misma, y menos con mis peques; intento comprender mas a los míos; intento ponerme a la altura de los más pequeños, recordando tanto a Maria Montessori cuando procuro no descargar mis defectos sobre ellos.
Quizá muchos piensen que estoy un poquito más p`alla que p`aca, pero no importa; creó que este es el camino correcto, aunque nada fácil en la sociedad en la que vivimos, coger a tus peques en brazos, dejar que expresen lo que sienten, dejar que se manchen comiendo o en el parque, dejarles que elijan… aposté por esto hace tres años y ahora no voy a cambiar. Cada día asaltan dudas en mi cabeza y los miedos siguen estando, pero sigo adelante porque otras veces los veo tan felices y maduros.
 
Ya se han dormido… Voy a cenar…papá aún me espera para cenar 45 minutos después…tan necesario papá. Tan distante a veces con mis decisiones pero tan respetuoso y paciente a la vez. No podría ser sin él, sin su firmeza, sin su positivismo, sin su complemento en el resto de las tareas de casa, y sin sus pequeños defectos (qué aburrido sería, no?).
 
2015 pasa por mi cabeza rápido y vuelvo a llorar, pero de felicidad, porque en resumen ha sido tan bueno. Miró el 2016, con nuevos retos y dificultades, pero con mucho ánimo y ganas de seguir siendo mujer (este año prometo intentar ser algo más pues siempre me dejo para el final), curranta (este año con nuevos retos) , pero sobretodo mamá de familia, que es lo que más me aporta y mi mayor proyecto.
 
No pienso desaprovechar ni un segundo para estar con ellos y aportarles todo lo que pueda, todo lo que sé.