Nuestra selección de cuentos en la Semana de la Literatura Infantil

El próximo 2 de abril es el Día Internacional del Libro Infantil, conmemorando el nacimiento del escritor danés Andersen. Así que considerando la importancia que tienen los libros y cuentos en nuestra vida familiar, es evidente que no podíamos pasar por alto esta celebración. Por eso, nos hemos unido a la iniciativa Abrakadabra, que ha surgido en Madrid, para difundir esta literatura. Esta primera edición tiene su punto máximo esta semana (entre el 25 de marzo y el 2 de abril, cuando precisamente se celebra el Día Internacional del Libro Infantil).

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Por este motivo, en Montessori con mis peques también queremos dar a conocer nuestra mini selección de cuentos infantiles (y alguno juvenil). Nos hemos basado en títulos clásicos que hacen referencia a la “ciencia y la naturaleza”. Aprovechando el cambio de estación y con la llegada de la primavera (que parece que no quiere acabar de implantarse) podéis contar estos cuentos a vuestros niñ@s, pues seguro que disfrutarán mucho con ellos.

Vamos con nuestra recomendación para estos días. Casi todos los hemos leído en casa y os aseguro que son fantásticos (un clásico casi nunca falla). Os dejo también el nombre del autor/a y el año en el que se publicó.

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Los niños del bosque. Suecia, 1910. Ya he comentado en alguna ocasión mi pasión por la literatura infantil sueca. Y Elsa Beskow sería una de esas autoras modelo de este tipo de literatura. El amor a la naturaleza se desborda en sus páginas. En este título en concreto, se nos transporta, a través de una familia formada por papá gnomo, mamá gnomo y sus 4 hijos que viven en las raíces de un pino, al bosque más profundo. Al leer el cuento casi se puede oler, tocar y saborear las bellotas, las setas, los arándanos, los peligros de una serpiente, o la sabiduría de una lechuza, con un fin fantástico, como es el respeto a la naturaleza, al bosque, a sus habitantes… Quizá os acordéis de la serie “David, el gnomo”, que vemos alguna vez en casa y que está basada en “Los gnomos” y “La llamada de los gnomos”. Se podría decir que son del mismo estilo, para que os hagáis una idea (aunque leído es mucho mejor, como siempre).

El huevo del sol (1932), no lo hemos leído, pero tratándose de la misma autora, seguro que merece la pena hacerlo.

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Los árboles son hermosos. Estados Unidos, 1956. Al leer este cuento, los peques podrán entender la importancia de un árbol. Por medio de sus páginas se puede ir viendo, de manera cómica o sencilla o útil o bella… cómo se puede usar un árbol. El placer de plantarlo y verlo crecer, aunque sólo tengas uno. Es muy fácil de leer, con unas ilustraciones expresivas y un lenguaje poético, lo que atrae aún más a cualquier niño (y adulto).

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El árbol generoso. Estados Unidos, 1964. Este clásico nos cuenta la historia de un niño y un árbol. El árbol le da TODO al pequeño mientras va creciendo, las manzanas para comer o vender, las ramas para balancearse o crear una casa, las hojas para tener sombra, hasta que ya sólo le queda el tocón, para sentarse. Este clásico es considerado por algunos lectores como un ejemplo de sacrificio y por otros, como un motivo de polémica, en cuanto a la representación de la “crueldad” humana. Yo creo que es una muestra de generosidad, y así es como se le debe contar a los niños. Ellos serán los encargados de crear su propia impresión.

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Ventana. Inglaterra, 1950. Jeannie Baker tiene bastantes títulos que hacen referencia al mismo tema: La transformación del medio natural por el ser humano. Los escribe con una finalidad crítica, quedando en el lector una sensación de amargura, tristeza y compromiso con nuestro entorno. Como he comentado, nuestra selección son clásicos y por eso, precisamente, no pasan de moda aunque pasen los años. Este libro es tan impactante porque se basa en imágenes hiperrealistas que llegan más al lector, y aún más a los pequeños. Escribió otro similar titulado “Where the forests meets the sea” o “Mirror” (próximo deseo en mi cumpleaños). Si sabéis un poquito de inglés os los recomiendo en versión original, porque son muy escuetos de palabras y resultan más atractivos y reales en su idioma.

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Linnea en el jardín de Monet. Christina Björk. Suecia, 1938. Esta historia nos narra la amistad entre una pequeña, llamada Linnea, y un jardinero retirado, el Señor Bloom. Ambos deciden realizar un viaje a varias ciudades (París, Giverny) para seguir los pasos de Monet, el impresionismo francés y el mundo de la flora que se van encontrando en su camino. Gracias a la ilustradora del cuento (Lena Anderson), cualquiera que observe las imágenes, que son realizadas por la cámara de fotos que lleva la protagonista a lo largo de su viaje, difrutará y por tanto, aprenderá. Es un buen comienzo para embaucar a los más pequeños en el arte, cultura, geografía, botánica… francesas.

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El viaje de Anno. Mitsumasa Anno. Japón, 1977. Este es el primero de una serie de libros que este autor japonés ha ilustrado, y sigue haciéndolo, a lo largo de su vida. Consiguió en 1984 la medalla Andersen, así que no os podéis perder estos títulos. Nosotros tenemos algunos de ellos en la biblioteca al lado de casa.

En estos cuentos se puede observar de una manera detallista la vida cotidiana, la naturaleza y la arquitectura europea que Mitsumasa percibió en sus viajes a nuestro continente. A veces, aparecen imágenes inspiradas en obras artísticas europeas muy conocidas, como homenaje que hace el autor. Leyéndolo con mis peques no podemos separar la vista de sus ilustraciones, parece que si la levantas te vas a perder alguno de los fantásticos detalles en la vida de las personitas que aparecen. Es una colección fantástica. Os dejo aquí una reseña del autor, para que lo conozcáis.

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Apoutsiak. Paúl-Emile Victor. Francia, 1948. Siguiendo con clásicos que considero imprescindibles en esta mini selección, no podía falta Apoutsiak, un libro que muestra una cultura lejana a la nuestra, a través de detalles que se perciben en la naturaleza. Es tan sensorial, que si cierras los ojos parece que estés allí, en el iglú de esta familia. Los peques pueden aprender mucho de esta parte del mundo observando y escuchando estas páginas. Lo malo es que sólo lo he encontrado en francés, y a mi me ha resultado compleja su traducción (a lo mejor no es tu caso!!).

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Las aventuras de la abeja Maya. Waldemar Bonsels. Alemania, 1912. ¿Quién iba a pensar que unos dibujos que están tan presentes entre nuestros pequeños, se basan en una historia juvenil de principios de siglo? Pasa muchas más veces de las que pensamos. Maya decide salir de su colmena a explorar el mundo, junto a su amigo Willy. A través de su viaje y de las conversaciones que los protagonistas van teniendo con personajes que van conociendo, el lector aprenderá un montón de cosas de este mundo. Es un libro más bien para lectores expertos, pues tiene forma de novela, aunque se puede narrar en voz alta a otros escuchantes más pequeños (desde los 6 años aproximadamente).

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Pamela Allen. Nueva Zelanda, 1980. Jamás imaginé que la física podría ser tan divertida con libros como los de esta autora. En casa tenemos “El baño del Señor Arquímedes” y la verdad es que Adrián se monda de risa. Se basa en la inspiración del verdadero Arquímedes, que consiguió entender cómo un objeto sumergido en agua desplaza el volumen de agua igual a su peso. Según la leyenda, la solución la encontró mientras se bañaba, pues al sentarse en el baño se dio cuenta de cómo se elevaba el nivel del agua y esto lo inspiró de repente, gritando “Eureka”.

Os dejo también el enlace al libro “Who sank the boat?” y un enlace a alguno de sus vídeos.

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Por último, os dejo con tres preciosidades para trabajar con los peques la nueva estación que estamos estrenando.

El libro de la primavera, nos muestra acontecimientos e imágenes propias de esta época del año, a través de unos personajes que al final serán como de la familia. Lo que más me gusta de esta colección es cómo se muestra el paso del tiempo para los niñ@s entre una página y la siguiente. Os lo explico mejor en el post que le dediqué hace tiempo.

Primavera, de Gerda Muller, no lo hemos disfrutado aún, pero creo que en esta colección también se percibe con total claridad y de una manera muy sencilla, las características de cada momento del año.

Último día de invierno (del que podéis observar una imagen abajo), forma parte de una colección de Adrián Godia, que desafortunadamente está descatalogada, por lo que es muy complicado conseguir los libros. Sin embargo, nosotros los tenemos en la biblioteca pública cerca de casa. Así que no dudéis en preguntarlo porque sus ilustraciones son increíbles, pues nos llevan sensorialmente a ese momento en el que la naturaleza realiza su metamorfosis entre estaciones.

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Hasta aquí nuestra aportación a la Semana de la Literatura infantil y juvenil. Espero que os haya servido para daros alguna idea lectora para estos días de inicio primaveral.

Os dejo los enlaces a la web de la iniciativa Abrakadabra.

Te agradecería que compartieras este post, pues quizá les llegue a aquellos que aún no están inspirados sobre las lecturas de estos días.