Jugar a las chapas… Beneficios de este juego tradicional

¿Os acordáis de nuestros juegos del pasado? La comba, las canicas, saltar la goma, la peonza, los cromos… Reconozco que soy una enamorada de los 80, y eso incluye este tipo de juegos tradicionales (aunque la mayoría son aún más antiguos). Por eso, en casa siempre intentamos que nuestros peques, al menos, los conozcan y sepan de dónde venimos y cómo vivíamos.

En este caso, toma el protagonismo papá, enamorado de “las chapas” desde que tenía unos 4 años y a las que les ha echado horas y horas de juego durante su infancia. Estábamos esperando el momento perfecto para enseñarle a Adrián esta opción y por fin, ha llegado el momento y desde luego, hemos acertado. Hemos empezado con el fútbol, y el peque está encantado y lleva dos días seguidos jugando sin parar.

_DSC0844_

¿Qué beneficios tiene jugar a las chapas?

Trabajo con sus dedos. Adrián está desarrollando su motricidad fina continuamente, ya no solo mientras está jugando (ya sabéis cómo se juega a las chapas, dando golpecitos con los dedos sobre ellas para que se muevan) sino también a la hora de realizar sus equipaciones, pintándolas e insertándolas en cada chapa.

Creatividad e imaginación. Creatividad mientras crea las camisetas, las imagina, las dibuja, las pinta y las recorta. Imaginación durante el juego, creando unas normas que hay que cumplir e inventando un partido de fútbol al completo.

Juego libre en cualquier momento y lugar. Al ser tan práctico y pequeño es manejable y transportable. Lo podemos llevar en una bolsita cada vez que salimos de casa, y de esta manera el peque podrá jugar en diversidad de lugares (incluso en vacaciones).

Juego en solitario o compartido. La primera opción es muy válida, pues Adrián por ejemplo, se entretiene mucho jugando a solas y creando sus propias historias. Es un momento de autoconocimiento y crecimiento individual. Sin embargo, juegos como este, tan conocidos en todo el mundo, suponen la opción de poder compartir el momento cada vez que Adrián se lleva el juego a algún lugar donde aparece otro niño y deciden jugar juntos.

Reciclaje.

Enseñanza y comunicación de padres a hijos, tan importante este vínculo y apego. Es un juego que se transmite de forma directa de una generación a otra, con total demostración de haberlo conocido de primera mano, algo que los peques valoran mucho.

_DSC0841_

¿Cómo lo hemos realizado?

Lo primero, hay que conseguir chapas. Si no las soléis tener en casa, es tan sencillo como ir al bar de abajo de casa y pedirlas. Los porteros pueden ser diferentes, por ejemplo, dos tapones de botellas de dos litros.

Seguidamente, se crean tantos jugadores como queráis para cada equipo. Primero, se dibuja el borde de las chapas sobre un papel, y luego se rellenan con las equipaciones que se os ocurran. Incluyendo un número para cada camiseta.

Una vez tenéis pintados todos los jugadores, hay que recortarlos y se insertan en cada chapa.

_DSC0855_
_DSC0854_
_DSC0864_

Ahora, damos paso a las porterías. Nosotros las hemos creado con una caja de zapatos vacía.

_DSC0867_

Y por último, el campo de fútbol. Realizado con un DIN A5 de fieltro verde, pintando las áreas correspondientes con Manley blanco. Esta opción es mejorable, y nuestra siguiente creación será realizar el campo sobre una mesa a la altura del peque, donde pegaremos el fieltro verde algo más grueso. Jugar de pie, creemos que resultará más cómodo para él (y para nosotros jaja) y sobretodo, el fieltro no se arrugará facilitando el movimiento de las chapas y la emoción del partido.

¿Y el balón? El nuestro es un garbanzo.

_DSC0883

Esta es nuestra opción. Luego hay muchas más ideas que se pueden poner en práctica, como sujetar a los porteros con un muelle de pinza de tender la ropa, para mantenerlos en pie.

Y muchas más opciones de juego, como carreras de motos, de coches, de bicis… en definitiva, todo aquello que se le ocurra a vuestro peque o que le apasione.

_DSC0886_
_DSC0887_

Espero que os haya ayudado para inspiraros con vuestros peques. O por lo menos, seguro para recordar nuestra infancia.

Si te ha gustado, agradecería que lo compartieras para que más familias y profes jugaran a las chapas este verano. Seguro que nuestros niños nos lo reconocerán en un futuro.