Encontrando mi YO… como mujer

Hace tanto que no me siento a escribir. Hace tanto que no soy yo.

Desde que se fue mi papá, por circunstancias varias, no llevo la web como desearía. Trabajo tanto por la mañana y luego dedico tanto a mis peques, que no tengo hueco para escribir. Bien sabéis que siempre dejamos lo nuestro para el final.

Pero mi papá me enseñó una gran lección de vida: preocuparnos por lo que realmente es importante. Así que, me paré y reflexioné y comencé a preocuparme por mí; decidí reducir mi nivel de estrés, y aunque llevo un año con ello, ya casi lo he conseguido, pero aún no he vuelto a ser YO.

Gracias al yoga he avanzado mucho, pero aún queda tanto por recorrer. Hay fases mejores y otras peores. El zumbido en el oído, se ha trasladado a cefalea tensional (en ocasiones) pero percibo que voy levantando el ánimo. Y percibo que el estrés lo voy dejando atrás. La verdad que hasta que no sales de una fase de estrés tan brutal como en la que me vi enfrascada, sobretodo por el trabajo y por el disgusto de mi papá, no te das cuenta de lo inmersa que has estado.

Mi lado espiritual está pidiendo a gritos que le haga caso, la esencia de mi niñez está exigiéndome que le escuche.

Ser mamá me ha dado lo mejor de mi vida, pero también ha supuesto desprenderme de mí y ahora creo que comienzo a ser YO de nuevo (o lo que me dejan). Y ese YO es lo que quiero ser para transmitirlo también a mis peques.

Cuando decidí seguir a María Montessori y su ideología (o intentarlo, ya que no es nada fácil hoy en día) no sabía que iba a exigirme tanto; porque al principio te fijas en los materiales, tan llamativos, tan efectivos y tan buenos. Pero, con el tiempo, ya superada esta fase, te das cuenta que el Ambiente es más importante. Así que replanteas tu casa y tu vida y la de los que tienes a tu alrededor. Pasada esta fase, profundizas aún más si cabe, en esta filosofía o forma de vida (o como la queramos llamar, pero no metodología, porque es muchísimo más) y te das cuenta de que ahora el cambio ya no es externo, sino debe ser interno, espiritual, de MI YO. La transformación debes hacerla tú; y creo que yo estoy en este momento. Y fíjate que Adrián ya tiene 6 años, y me pregunto ¿no debería haberme dado cuenta antes de esto?

No dejamos las actividades, para abrirles los ojos al mundo; tampoco el ambiente pues son la esencia de su independencia y aprendizaje, pero personalmente necesito dar un paso más allá, otro pasito para intentar ser mejor madre, y sobretodo ser mejor mujer y ser más YO, que seguro se ve repercutido en mis peques.

Así que te animo a reflexionar sobre esto. Y no quería acabar este post sin recomendarte el libro que estoy leyendo ahora: “Cómo cultivar el espíritu del niño en un ambiente laico“. Me está sirviendo tanto para caminar más tranquila cada día, y exprimir y saborear la esencia de mis peques, lo que me aportan cada día. Además de transmitirles tranquilidad y darles algunos recursos para potenciar en ellos su espiritualidad tan importante en nuestro ser.

El libro lo compré en Montessoriparatodos, porque el español es fundamental para mí cuando leo. Aunque si no te importa leerlo en inglés, quizá te interese más la opción de Amazon de 2ª mano. Pero desde luego, es un libro muy recomendable.

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