Un regalo para la yaya

 El pasado julio celebramos el cumpleaños de la yaya de Valencia, así que como el regalo pensado no pudimos comprarlo a tiempo, se nos ocurrió otra cosa más sencilla, pero no por ello menos original y bonita.
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Unos días en Calpe

Hace unas semanas, nos fuimos a pasar unos días a Calpe. Siempre me ha gustado este sitio pues me recuerda a mis vacaciones con mis abuelos, con mis tíos y con mis padres claro. Es un lugar perfecto para ir en familia, y además de sus playas, tiene un ambiente ideal para los niños.

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Ellos captan lo que les presentamos…

Esta mañana he salido de casa pensando en lo bueno que ha resultado ponerle un calendario con obras de Kandinsky. A mi me encanta este pintor. Bueno, la pintura abstracta o surrealista o cubista me gusta por lo general, alguna más que otra, pero no estoy de acuerdo con los que piensan que sólo son garabatos de niño. ¡Como si los garabatos y los trazos que pintan nuestros peques fueran sencillos e insignificantes y no llevaran trasfondo debajo! Precisamente es lo que admiro de Miró, Picasso (el maestro), Dubuffet, Max Weber, Dali, Pollock…
Copiar la realidad es difícil y necesitas un don para conseguirlo (también admiro el arte más clásico, por supuesto) pero creo que si además, intentas plasmarlo con un punto de vista totalmente subjetivo y exteriorizar cómo tú lo ves desde tu interior, supera el grado de dificultad.
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Su primer cuadro juntos

Yo ya tenía ganas de involucrar a Inés en nuestras actividades. Y no hay mejor manera de hacerlo que pintando.

Empezó Adrián, que ya es un experto en la materia, y luego pintó a su hermana el pie.

La idea era hacer una flor, aprovechando que estamos en primavera. Así que pincel en mano, acabamos realizando un bonito cuadro que hemos colgado en la habitación de Adrián.

Cómo recogemos en casa

Seguro que si sacamos a relucir el tema de recoger los juguetes, tendremos para un buen rato de debate. Cada uno tendrá una opinión y casi todos estaremos de acuerdo en que a nuestros peques les cuesta bastante guardar sus cosas.
 
Tras el curso Montessori que realicé en septiembre del año pasado en Valencia con Celine, del que aprendí muchísimo y que recomiendo a todo el mundo que esté interesado, decidí poner en práctica en casa lo que ella nos explicó que se suele hacer en los coles Montessori.
 
En un aula Montessori hay muchos materiales para que los niños trabajen de manera libre y cuando les interesa. Pero el reto viene en que tan solo hay un solo material de cada tipo, es decir, sólo hay una torre rosa, o unas campanas, o una escalera marrón… lo que supone un reto para los peques. En una escuela tradicional suele haber más de un ejemplar de cada material (varios coches, varios instrumentos iguales, varios bloques de construcciones, varios animales….) así que los niños no se encuentran en la tesitura (casi nunca) de tener que compartir un mismo material. En el aula Montessori sí sucede esto y al principio resulta un caos, pues deben aprender a compartir desde el principio. A largo plazo es muy positivo.

 
Celine nos ejemplificó con un caso que le sucede habitualmente en las aulas. Un niño coge un material, trabaja con él y cuando acaba debe dejarlo tal y como se lo encontró, para que otro alumno pueda llegar y empezar a trabajar con el mismo material como si fuera el primero en usarlo. Cuando el primer niño se enfada o no lo quiere recoger, y lo deja mal colocado, el profesor no discute con el peque, sino que lo que hacía ella era ponerle una foto suya al lado del material para que supiera que éste lo tenía que recoger él. Hasta que no lo hiciera, no podía emplear ningún otro material. Cuando se le pasara la rabieta, si es que la había cogido, él mismo era consciente de que tenía que recogerlo porque veía su foto allí, y si no lo guardaba, no podía seguir trabajando.
 
A mí me impactó aquel procedimiento y le di vueltas para adaptarlo en mi hogar. Sabía de antemano que no podía pretender que Adrián no hiciera nada más si no recogía algo, pues la rabieta estaba asegurada, y de momento las rabietas gratuitas las intento evitar (que con las auténticas ya tenemos bastante, jajaja). Así que se me ocurrío modificar un poquito el procedimiento.
 
Imprimí una foto de cada miembro de la familia (mamá, papá y Adrián, pues Inés aún no estaba) y me dediqué durante una temporada a dejar la foto sobre aquellos materiales que no se habían guardado al terminar de usarlos. Pero es más, yo sacaba algún objeto mío, como un libro o como mis zapatillas de estar por casa y los dejaba a propósito de manera visible con mi foto al lado, para que Adrián se diera cuenta de que era yo quien tenía que guardar eso.
Pues tan sencillo como esto. Lo de cantar la canción típica también ayuda, pero quizá cuando son más pequeños, pues al ir madurando ya no le ven mucho sentido a lo de la canción. Creo que con la foto y diciéndole que debe recogerlo cuando él considere, le estás otorgando más responsabilidad, y eso a ellos en el fondo les gusta, pues le estás ayudando a aumentar su autoestima y les estás diciendo «confío en ti, sé que lo vas a recoger». Además resulta hasta divertido, pues se convierte sin querer en un juego. El único inconveniente es que hay que armarse de paciencia, pues en alguna ocasión hemos llegado a tener la bici de Adrián hasta un día entero en medio del comedor, con su foto al lado. Pero, eso sí, al final y sin enfados ni malas palabras (sólo recordándoselo un par de veces), la ha terminado recogiendo él solo.
 
Ahora ya no pongo apenas nuestras fotos, aunque debería hacerlo más asiduamente, pero sí pongo la de Adrián cuando se resiste a recoger algo. Incluso el otro día, le dije que guardara las construcciones, y me contestó:  «Vale, mamá, pero pon la foto ahora que voy a hacer otra cosa y luego lo recogo». Me sorprendió gratamente, pues en el fondo ya se vislumbra su responsabilidad ante esta acción, y por supuesto hay que respetar su voluntad de guardarlo cuando él quiera, pues seguro que lo que tuviera que hacer en ese momento era más importante que guardar las construcciones. ¿O es que nosotros tenemos nuestras casas impolutas cada segundo?
 
Seguro que esta no es la mejor forma, pero es la que aplicamos en casa. Mi intención es haberos ayudado con esta idea, por si la queréis poner en práctica con vuestros peques. ¡A mi me ha resultado!

 

La oruga glotona y las fases de la mariposa

Hace unas semanas hubo una oferta en Jaisa Educativos de 3×2 en Ciclos de vida y en Safari. Así que aprovechamos la ocasión y compramos casi lo que nos dejaron, pues había muchos productos sin stock. Entre otros conseguimos los ciclos de vida de la rana, de la abeja y de la polilla luna (que usamos también como mariposa, pues ésta se había agotado) y el safari de animales de américa del norte (para ir consiguiendo animales para el proyecto continentes, que sigo preparando poco a poco).
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Hoy cocinamos… tortilla con queso

Hoy nos ha tocado cenar tortilla con quesitos. Cuando Adrian esta con ganas de hacer cosas, como hoy, es genial. En el ámbito de la cocina se nota que se maneja cada vez mejor y es que desde el año y medio le hemos dejado trastear en los fogones (y antes siempre porteado jiji). Ahora es Inés la porteada y él quien hace el grueso del menú.
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